Archivos Mensuales: septiembre 2014

Tiempo para niños

El ciclo vital del ser humano contempla una serie de etapas en las que se suscitan sistemáticos cambios en el proceso de crecer. Aquí nos referiremos a los cambios de tipo psicológico, esto es que al ir avanzando en edad cronológica las personas vamos ganando complejidad. Y no por ello vamos a subestimar las primeras etapas evolutivas como la niñez y la adolescencia. Reloj de arena y niño

Los niños, al igual que los adultos también atraviesan por una serie de vicisitudes de orden psicológico que pudieran representar un conflicto en tanto les afectan de manera particular. Por esta razón, la psicología no deja de investigar lo que acontece en el proceso de ser niño y los factores que inciden directamente para generar tal o cual reacción.

Los psicólogos y psicoterapeutas prestamos especial atención a la conducta infantil, pero por sobre todo a lo que la origina, es decir a las causas. Así mismo son importantes las experiencias cotidianas en la interacción con los progenitores y otras personas que cumplen el rol de cuidadores y que de una u otra manera van dejando importante huella en el psiquismo infantil. También intentamos identificar las fantasías inconscientes que subyacen a la estructuración de la personalidad.

Es decir, nos importa identificar todo lo que nos aporta indicadores para entender como se ha ido organizando cualquier conflictiva que nos consulten como por ejemplo, los trastornos del sueño, o los problemas de conducta oposicionista, la rebeldía, la inapetencia, la enuresis, los problemas de atención, la hiperactividad, los problemas de socialización, entre otros.

Por otro lado hay que tener en cuenta que el niño, no nos hablará de lo que le “preocupa” o “aqueja”; a diferencia de un adulto que va a voluntariamente al psicólogo y habla por sí mismo (aunque a veces no logre identificar por sí mismo lo que le ocurre). Es esta la razón que la psicoterapia infantil utiliza la técnica del juego que equivale a la “asociación libre” del adulto.

El juego es el espacio que pretende escenificar simbólicamente lo que ocurre en el interior del niño, puesto que es el niño el único que verdaderamente sabe lo que le acontece. La labor del terapeuta es adentrarse en este juego simbólico y poner el lenguaje, las palabras que representan los sucesos y las emociones que devienen en síntomas. También nos valemos de los dibujos, para identificar el conflicto o el malestar que aqueja al niño y siempre respetando su propia visión que tiene de las cosas.

Un terapeuta bien entrenado, con experiencia, evitará imponer sus propios puntos de vista, su ideología o sus conceptos culturales. Además de una formación profesional, el conocimiento de la técnica, el terapeuta requiere algo muy importante, una serie de habilidades personales como empatía y flexibilidad.

Gradualmente el terapeuta y su técnica van haciendo posible que el niño a partir del vínculo terapéutico, se reconozca y se dé cuenta de lo que le acontece (conciencia y aceptación), esto es, que descubra la manera de afrontar y resolver por sí mismo los problemas que le generan malestar, desde su propia posición de niño y desde sus particularidades personales.
En Tiempo Terapéutico tenemos en cuenta estos y otros aspectos que iremos desarrollando para compartir con los padres interesados en conocer un poco más sobre la técnica, los objetivos y las habilidades de un terapeuta. Es probable que el conocimiento sobre ello facilite la decisión de llevar a su hijo a iniciar una terapia.

 

Tiempo Terapéutico

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¿Cómo es un “proceso terapéutico”?

convientofrescoEl punto de partida del proceso terapéutico es la solicitud de ayuda de una persona aquejada de un malestar psicológico. La búsqueda y elección del terapeuta es el segundo paso, lo que permitirá iniciar la terapia.

La relación que se establece entre el paciente y el terapeuta en base a la confianza, respeto y empatía será el “instrumento subjetivo” que representa el vínculo entre ambos, y que permitirá que el paciente pueda expresar los afectos penosos que le tienen sumido en el malestar.

Gradualmente, gracias a dos fenómenos psíquicos, a la “transferencia” (actualización y desplazamiento de los deseos inconscientes infantiles hacia la figura del terapeuta) y a la “contratransferencia” (sentimientos, pensamientos y actitudes que van surgiendo en el terapeuta a partir de la interacción con el paciente), sumados a la “acción terapéutica” de la técnica de intervención, el paciente irá comprendiendo la lógica causal que domina su comportamiento y sentimientos.

En el siguiente paso el paciente irá reconociendo sus estados mentales, sus deseos e intencionalidad. La técnica interpretativa que utiliza el terapeuta, pretende aportarle al paciente ciertos contenidos de carácter ambivalente, es decir que, a la vez que los evita, los expresa. Llegando a tomar conciencia o comprensión de ello, es decir surge el “insigth”.

Finalmente, para que el cambio se produzca, es determinante una comunicación de respeto, empatía y confianza, factores de la relación que el terapeuta logrará mantener a fin que el vínculo sea capaz de contener los sentimientos y pensamientos amenazadores del paciente y permitirle de esta manera, desarrollar seguridad y autoconocimiento.

Se trata de una experiencia emocional compartida por ambos, paciente y terapeuta; la interactividad es la que permitirá la movilización de cambios en la estructura psíquica que a su vez permitirán la superación de los síntomas.

Tiempo Terapéutico

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Indicadores de bienestar emocional

Una de las competencias básicas que necesitamos desarrollar en la vida es educarnos sobre nuestras emociones. Aludimos al término educación en tanto encierra términos como comprensión, acercamiento e identificación de los estados emocionales por lo que atravesamos continuamente en el diario vivir. El objetivo de una buena educación en emociones es generarnos conciencia, regulación y gestión emocional, con el fin de desarrollar buenas habilidades de vida y bienestar, esto es estimular apropiadamente nuestra inteligencia emocional e interpersonal para vivir en estado de felicidad predominantemente.PostBlogBienestar

Es cierto que se viene hablando constantemente sobre “gestión o autogestión” de aquello que sentimos, y poco de los criterios que pueden llevar a afirmar o negar que experimentamos bienestar.

Por esa razón compartimos algunos criterios que hemos ido observando a lo largo de nuestro ejercicio profesional y que pueden indicarnos si vivimos en bienestar (“estar bien”) emocional, aun cuando exista algún tipo de discapacidad:

  • Predominancia de sensación subjetiva que la mayoría de emociones que experimentamos son positivas (aunque las emociones negativas son inevitables). Esto es, experimentar la vida de un modo placentero, con optimismo y paz interior.
  • La curiosidad por aprender, conocer y descubrir está presente y conciente.
  • Equilibrio entre la calidad de vida subjetiva y objetiva. Aceptación del estilo de vida que se haya adoptado.
  • Apropiado control del estrés, técnicas personales para re-direccionar cargas inevitables del día a día.
  • Actividad productiva vigente (o resultante de los años de trabajo) que proporcione seguridad y tranquilidad material.
  • Relaciones familiares, de pareja y sociales predominantemente satisfactorias.
  • Predominio de buena salud, recursos asistenciales y apoyo social. Mínima o ninguna medicación.
  • Buena alimentación que no sólo consiste en nutrirse apropiadamente sino en disfrutar de la comida.
  • Satisfacción con los propios hábitos de sueño.
  • Convicción de crecimiento o desarrollo personal ilimitado.
  • Ajuste psicológico que permite experimentar, valorar y reaccionar ante situaciones de la vida cotidiana con juicio crítico a la vez que con asertividad y empatía y no con desbordamiento de emociones intensamente negativas.
  • Autosatisfacción en la mayoría de actividades que realizamos durante el día incluso con las cosas más pequeñas o aparentemente insignificantes.
  • Certeza de tener o poder crear oportunidades para seguir persiguiendo metas y objetivos en la vida.
  • Realización personal en cualquier aspecto, personal, profesional, familiar o social.

Por supuesto que existen muchos más indicadores y hasta se pueden personalizar de acuerdo a la circunstancia y momento de vida de cada quien.

Os invitamos a poder hacer vuestra propia lista de indicadores de aquello que representa que vivís en “bien – estar”.

 

El equipo de Tiempo Terapéutico.

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Las “pérdidas del desarrollo”

Imagen de Guía Bebés.

Imagen de Guía Bebés.

Desarrollar es crecer. Es elaborar pérdidas inevitables en el transcurso de evolución.
La elaboración de las pérdidas del desarrollo tiene como base una compleja interacción entre el mundo interno y su encuentro con el mundo externo.

Para que sea posible la constitución de un ser autónomo, con mente propia, necesita haber elaborado e integrado las pérdidas y para ello haberse enfrentado a la experiencia de la angustia. Sólo así se podrá percibir y experimentar la separación entre sujeto y objeto; ya que la angustia que surge le permitirá generar, cual fuerza impulsora, la fantasía simbólica de las huellas de la experiencia.

Este es el proceso que abrirá el espacio (a partir del resquicio que se irá abriendo entre sujeto y objeto) para la expresión de deseos o frustraciones. De ahí surge la importancia de no adelantarse a interpretar las señales que un bebé va formulando en su encuentro con el mundo fuera de la dupla madre-hij@, cuando el sistema que inicialmente se constituyó como de un cuerpo para dos (durante el embarazo), necesita dar paso a un sistema de dos, cada uno con mente propia.

Cuando este proceso no ocurre, es decir cuando hay ausencia de experiencias de separación, de pérdidas y frustraciones progresivas, no se puede estructurar con claridad una diferenciación entre el “yo” y el “no yo”, dando paso a la fantasía del control omnipotente ya que ese bebé experimenta que su madre (pese a toda la sofisticación de su desarrollo hasta ese momento) se encuentra por completo “a su servicio”.

Freud describió en 1926 la asimetría en la díada madre y bebé, donde éste último nace como con una “naturaleza débil de los instintos”, pues necesita de otros para sobrevivir.

Melanie Klein

Melanie Klein

Melanie Klein dijo que la primera gran pérdida es la del pecho materno y la que imprimirá un sello a las sucesivas pérdidas y que cualquier patología se puede explicar a partir de la organización de situaciones de riesgo durante etapas evolutivas.

Una de las tareas en Tiempo Terapéutico es trabajar la historia de la “diferenciación” de cada paciente que decide seguir un proceso de terapia personal.

 
Lilian Suárez B.
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¿Tenemos espíritu crítico?

Pensar de manera libre es un buen objetivo a alcanzar en nuestro desarrollo personal. Aunque hemos de reconocer que se ha vuelto complicado porque es más fácil aceptar todo lo que nos dan sin cuestionar. La educación que recibimos en casa y en la escuela no fomenta a gran escala el libre pensamiento, sólo lo menciona o intenta orientarnos a ello pero no con las herramientas adecuadas y el objetivo claro.

Y muy por el contrario, somos formados como “repetidores” de los pensamientos de otros. Lo cual no estaría mal si a partir del pensamiento de “otros”, podemos perfilar el nuestro, produciendo ideas, relacionándolas, analizando todo cuando hay, siendo flexibles para entender las posturas de otros.

Para algunas personas, esto puede resultar agotador…quizás, no lo negamos…pero pensamos que es difícil sólo al principio. Que una vez superadas las barreras de las restricciones para “pensar diferente”, para decir lo que pensamos y expresar que algo no nos gusta o convence; quedará una vía en la que la reflexión es el motorcito que pone en marcha nuestras habilidades, la comprensión a partir de nuestra propia experiencia y modo de ver el mundo.

Vencer el miedo a el “qué dirán”, o …¿y si no les gusta lo que digo?, o…¿y si nos equivocamos?, etc., etc. Es decir todo aquello que nos llevan a interpretaciones en extremo subjetivas que no son otra cosa más que “posturas defensivas”, que más que contribuir, nos paralizan…

Y algo más sobre ésta especie de parálisis que podemos asumir… es cuando nos aferramos a la “esperanza”…La esperanza puede ser una invitación a la pasividad, sobre todo si la recibimos de los medios de comunicación y de personajes públicos o famosos, que suelen llenarnos de esperanza para que “esperemos” y no hagamos otra cosa.
Ojo con ello…

Finalmente, ayuda también a alcanzar el objetivo de conseguir un espíritu crítico, el saber que llevamos luz propia, que tenemos valor…saberlo nos ayudará a vencer el temor a preguntar, a decir…a ser criticados…

La crítica puede ser constructiva, puede hacernos dar cuenta de algo que ignoramos o que en su momento no vimos y por tanto ser una contribución más que un intento de desestimar o destruir.

“Nuestro valor no viene de los otros, viene de nosotros mismos”

“La luz que te fortalece está dentro de ti”

SAMSUNG DIGIMAX D530El equipo de Tiempo Terapéutico.
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Improvisar, ¿un arte o un problema?…

Depende de las circunstancias y la situación en la que se genere.

En música es un arte en tanto se puede ejecutar cualquier acción sin previa dirección y de manera espontánea. Jhosy JimenezRequiere cierto dominio técnico. Igual en el teatro, la danza, la poesía, o una disertación sobre un tema “X”, así como en un sinnúmero de tareas.

Semánticamente es realizar algo sin haberlo preparado con anterioridad. Es hacer frente a situaciones inesperadas con una respuesta apropiada, lo cual implica flexibilidad, adaptación, rapidez, atrevimiento, inmediatez, confianza en sí mism@…Es un plus en cualquier profesión u oficio poder tener ésta herramienta o valor añadido.

Sin embargo, no siempre se puede vivir al compás de la improvisación. Cuando se madura se va adquiriendo terreno en el área de la seguridad y control de las cosas, por eso ya no encaja tanto la espontaneidad, y la improvisación se reserva para momentos puntuales.

La experiencia va marcando un ritmo que incluye aspectos como la constancia, lo metódico, lo organizado y sistemático frente a los compromisos de tipo laboral, académico e incluso en lo familiar. Y no por ello perder la eficacia, la innovación ni la creatividad.

¿Qué pasa cuando se improvisa en el trabajo?

Si es un trabajo en solitario, pueda ser que tenga éxito o no. No se puede asegurar que salga del todo bien y a tiempo.

Si se trata de un trabajo grupal o compartido con “un otro”, las cosas cambian. Si uno improvisa sin el acuerdo del otro se está tomando la libertad de obviar el pacto inicial por el que las personas se reunen en torno a un proyecto; es desconocer que un trabajo se requiere coordinación de acciones para ejecutarse de manera impecable.

Las acciones y movimientos de un proyecto conjunto necesitan de una estructura y de sincronización para realizarse. El hacer todo con prisas, corriendo, a último minuto, como universitarios preparando exámenes un día antes (sin desmerecer que pueden tener éxito con éste hábito tan arraigado entre la población universitaria), con retrasos, sin dormir, con noches en vela (sin desmerecer igualmente a los noctámbulos que producen mejor de noche que de día), puede dar como resultado un trabajo chapucero (de baja calidad). Y hasta puede surgir un “atasco” (impasse) como consecuencia de la desorganización y el caos. Todo esto representa un velado desprecio y falta de respeto hacia el tiempo y expectativas “del otro” o de los otros…según el caso…Y claro no hay derecho!…es lo que de inmediato acude a la mente de quien no puede con las improvisaciones…

blackjack-y-dadosQuizás sea por éste fenómeno de la improvisación, que existen gobiernos, instituciones públicas y privadas que van azarosamente, surcando océanos en barquitos de papel, teniendo los recursos suficientes para empezar por la estructura de un barco de verdad que asegure que se llegará a buen puerto sin sucumbir a las tempestades del camino.

Cuando se organiza, planifica y se considera el factor tiempo como común denominador de las acciones, se pueden realizar comprobaciones, repetición de procedimientos y subsanación de errores que aumentarán la calidad del producto final.

Esta nota va dirigida especialmente a aquellas personas que se siente capaces de hacer todo en la vida por la vía de la improvisación,  o del azar…y bien por ell@s!… Pero que sepáis que no siempre os saldrá bien y que más de “un otro” quedará decepcionado por vuestra calidad personal o profesional.

 

Lilian Suárez B.

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La situación emocional del lactante (Melanie Klein)

MadreHijoKlimtEl primer objeto de amor y odio del lactante, su madre, es deseado y odiado a la vez con toda la fuerza e intensidad características de las tempranas necesidades del niño. Al principio ama a su madre cuando ésta satisface sus necesidades de nutrición, calmando sus sensaciones de hambre y proporcionándole placer sensual mediante el estímulo que experimenta su boca al succionar el pecho. Esta gratificación forma parte esencial de su sexualidad, de la que en realidad constituye la primera expresión. Pero cuando el niño tiene hambre y no se lo gratifica, o cuando siente molestias o dolor físico, la situación cambia bruscamente. Se despierta su odio y su agresión y lo dominan impulsos de destruir a la misma persona que es objeto de sus deseos y que en su mente está vinculada a todas sus experiencias, buenas y malas. (…)

El medio primario e inmediato de aliviar al lactante de la dolorosa situación de hambre, odio, tensión y temor es la satisfacción de sus deseos por la madre. La temporaria seguridad obtenida al recibir gratificación incrementa grandemente la gratificación en si; de este modo la seguridad se transforma en un importante componente de la satisfacción de recibir amor.
Esto se aplica a las formas de amor más simples y a sus manifestaciones elaboradas, tanto al niño como al adulto. Nuestra madre desempeña un papel duradero en nuestra mente porque ella fue la que primero satisfizo todas nuestras necesidades de autopreservación y nuestros deseos sensuales, proporcionándonos seguridad, aunque los diversos modos en que esta influencia actúa y las formas que a veces toma no resulten muy obvios en una etapa ulterior. (…)

La parte importante que desempeña el padre en la vida emocional del niño influye también en todas las relaciones de amor posteriores y en todas las asociaciones humanas. Pero el primer lazo infantil con él, como figura gratificante, amistosa y protectora, está parcialmente basado en la relación con la madre.

(Párrafos extraídos de “Amor, culpa y separación” de 1937)

Análisis de Tiempo Terapéutico:

Teniendo en cuenta el paradigma de M. Klein desde donde desarrolla y propone su teoría, pensamos que es importante tener en cuenta la manera cómo se van configurando desde muy tempranas edades, los estados y sensaciones más angustiantes, los mismos que provienen de la propia madre que pese a su entrega de los primeros meses (como por ejemplo el acto de alimentarle), por alguna razón no puede satisfacer por completo la necesidad del niño y es así que las sensaciones que surgen se tornan penosas, destructivas, agresivas y por ende resultan insoportables, configurando el Yo un sentimiento de relativa seguridad que abre el camino a la angustia depresiva. El proceso que sigue es complejo y está ligado a los mecanismos que entran en juego, como conciliación de los aspectos bueno y malo de un mismo objeto, la introyección progresiva de la madre como objeto total que genera inquietud y dolor ante la destrucción posible de ese objeto. Mentalmente esta lucha de amor y odio persistirá toda la vida
Por estas razones pensamos que es muy importante la actitud amorosa y comprensiva de la madre durante estos períodos. Su grado de conexión con el niño permitirá a éste diferenciarse de ella (su madre) e iniciar un proceso de simbolización gradual de su propia soledad (separación). En otras palabras, permitirá una adecuada estructuración del Yo del bebé.

 

Grabado:
Gustav Klimt

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Cometer errores…¿repararlos o gestionarlos?

“Cometer un error y no corregirlo es otro error”. Confucio.

No es tan sencillo como borrar en papel…goma-borrar-tecla
Las personas estamos expuestas a la situación de cometer errores, y es muy frecuente.
Cuando tenemos la certeza subjetiva que hemos hecho algo bien no es que surja de manera casual, tras ello hay una serie de errores “sistemáticos” que nos han ido marcando un aprendizaje, hasta que por fin lo hacemos bien.

Nuestra tendencia es sobreestimar la intensidad de las emociones que pensamos nos provocarán ciertos acontecimientos, por ejemplo pensamos que las emociones buenas se van a mantener por más tiempo, o sea a prolongarse. Lo mismo pasa con las emociones “malas”, y quizás más porque a veces llegamos a pensar que no nos recuperaremos de algún impacto negativo.

También está el miedo a cometer errores, lo cual representa un problema para aprender cosas nuevas o para hacer cambios. Por ejemplo, cambiar de trabajo. Casos en los que alguien aún sabiendo que le resulta un sufrimiento seguir, no se atreve a cambiar porque ello implica nuevos retos y/o habilidades por aprender. El miedo siempre será a fallar o a no adaptarnos y en consecuencia a no sentirnos bien.

¿Qué es mejor? ¿Reparar o gestionar los errores?
Depende de la situación. Hay momentos en que nuestra equivocación puede perjudicar a otros y es quizás donde mejor encaja la actitud de reparación, es decir reestablecer, arreglar, recuperar la confianza que se rompió en un momento a causa de un fallo producto de diversas índoles como falta de atención (descentración), falta de empatía (de ponerse en el lugar del otro), por impulsividad o precipitación…

El término “gestión” alude más a la posibilidad de hacer pequeños pasos o trámites en nosotros mismos con la intención de conducirnos hacia el logro de un objetivo que bien puede ser no cometer errores, en otras palabras, sería encaminarnos concientemente hacia la consecución de algo con la sensación de acierto.

En ambos casos, es primordial mantener una buena actitud, pensar o considerar los errores como  fuente de sabiduría, de aprendizaje y de conocimiento, una oportunidad. Los errores nos recuerdan que no somos infalibles, que siempre vamos a ignorar algo, que no podemos saberlo todo y que sin errores tampoco habría aciertos, y porque además nadie es perfecto.

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Estereotipias del terapeuta

 

No todos los tratamientos psicoterapéuticos son buenos, a veces pueden resultar prejudiciales. Quiero reflexionar sobre algunos aspectos que inciden en una práctica iatrogénica de la psicoterapia. La psicoterapia como cualquier disciplina de la salud mental se encuentra sujeta a diversas variables y entre ellas, a las características del terapeuta, las mismas que sumarán o restarán efectividad y beneficio a su praxis.
Nuestra práctica psicoterapéutica implica realizar un trabajo responsable y riguroso con la ética, poniendo suma atención a todo aquello que interviene interfiriendo un buen proceso terapéutico; no olvidemos que nos hacemos cargo del sufrimiento humano con la intención de acompañar al paciente en la elaboración de vías de resolución de sus conflictos.
A continuación nombraré algunos puntos que he podido observar, indagar en diferentes artículos y que pienso es conveniente observarlos con especial atención de modo que hagamos de nuestro ejercicio ante todo, un trabajo no sólo profesional sino también funcional y efectivo.

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  • La falta de flexibilidad del terapeuta o dicho de otra manera, a aquella praxis que se caracteriza por la repetición dogmática de enunciados (por ejemplo atribuir todo a las “resistencias”). Es una situación dónde el paciente no puede dialogar con el terapeuta porque éste último tiene la creencia de estar en posesión de la verdad, así como de tener una conciencia privilegiada. Esto es, que tiene una actitud soberbia en tanto no considera por igual al paciente, ni mucho menos compañero de trabajo, y lo peor, creerle incapaz de evaluar la situación y/o refutar sus puntualizaciones o interpretaciones.

 

  • En el intento de buscar explicaciones profundas a todo, el terapeuta puede invalidar o menoscabar la experiencia del paciente, insistiendo en que el significado de lo que dice, piensa o siente es otro. Esto es, que no cuida lo que dice, cómo lo dice y por ende ignora los efectos que tienen sus palabras. Así sólo conseguirá que el paciente se sienta molesto y hasta perseguido.

 

  • No salir del enfoque teórico con el que se maneja desde su formación (cualquiera que sea), no querer conocer otros y recharzarlos sin siquiera conocerlos. Esto es encasillarse, y desconocer que el carecer de una mentalidad inter y multidisciplinaria además de abierta a diferentes conocimientos puede reducir significativamente el campo de trabajo con el paciente limitando posibilidades y opciones.

 

  • La falta de conciencia del terapeuta acerca de sus propias actitudes y conductas (como por ejemplo, ignorar cómo responde a las necesidades y demandas del paciente), quizás se explique reconociendo que no ha pasado suficiente tiempo en el “rol de paciente”; esto es que tiene una formación incompleta o en déficit. Razón por la que no consigue neutralizar los propios elementos personales, que sin lugar a dudas interferirá en su práctica. Es más, cuando se carece de un trabajo didáctico, el terapeuta (o quien dice serlo) se encuentra muy limitado, no logrando entender el mecanismo por el cual transfiere sus afectos más básicos a sus pacientes, con el alto riesgo que implica gener movilizaciones innecesarias (en ambas direcciones, paciente-terapeuta y viceversa).

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  • Falta de empatía o respuesta sensible del terapeuta y calidez. Esto no se consigue con años de formación ni con un conocimiento cabal de la clínica y/o dominio de las técnicas de intervención. Quizás sea más cuestión de personalidad (formación y crecimieto personal) que no genera la confianza básica y suficiente para contener y seguir a su paciente de un modo respetuoso, amable y empático. Además de desafortunadas intervenciones verbales pueden mostrar una actitud distante, transmitiendo al paciente inseguridad y confusión, lo que hará difícil que haya un verdadero trabajo elaborativo. Por el contrario, lo que conseguirá es ir debilitando su autoestima a medida que confiera a su terapeuta todo el poder y el conocimiento absoluto de sí mismo, mientras que él se sentirá cada vez más vulnerable e incapaz de evaluar la realidad por sí mismo y mucho menos de tomar decisiones.

 

Lilian Suárez Bengoa
COP M-18289
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