Cometer errores…¿repararlos o gestionarlos?

“Cometer un error y no corregirlo es otro error”. Confucio.

No es tan sencillo como borrar en papel…goma-borrar-tecla
Las personas estamos expuestas a la situación de cometer errores, y es muy frecuente.
Cuando tenemos la certeza subjetiva que hemos hecho algo bien no es que surja de manera casual, tras ello hay una serie de errores “sistemáticos” que nos han ido marcando un aprendizaje, hasta que por fin lo hacemos bien.

Nuestra tendencia es sobreestimar la intensidad de las emociones que pensamos nos provocarán ciertos acontecimientos, por ejemplo pensamos que las emociones buenas se van a mantener por más tiempo, o sea a prolongarse. Lo mismo pasa con las emociones “malas”, y quizás más porque a veces llegamos a pensar que no nos recuperaremos de algún impacto negativo.

También está el miedo a cometer errores, lo cual representa un problema para aprender cosas nuevas o para hacer cambios. Por ejemplo, cambiar de trabajo. Casos en los que alguien aún sabiendo que le resulta un sufrimiento seguir, no se atreve a cambiar porque ello implica nuevos retos y/o habilidades por aprender. El miedo siempre será a fallar o a no adaptarnos y en consecuencia a no sentirnos bien.

¿Qué es mejor? ¿Reparar o gestionar los errores?
Depende de la situación. Hay momentos en que nuestra equivocación puede perjudicar a otros y es quizás donde mejor encaja la actitud de reparación, es decir reestablecer, arreglar, recuperar la confianza que se rompió en un momento a causa de un fallo producto de diversas índoles como falta de atención (descentración), falta de empatía (de ponerse en el lugar del otro), por impulsividad o precipitación…

El término “gestión” alude más a la posibilidad de hacer pequeños pasos o trámites en nosotros mismos con la intención de conducirnos hacia el logro de un objetivo que bien puede ser no cometer errores, en otras palabras, sería encaminarnos concientemente hacia la consecución de algo con la sensación de acierto.

En ambos casos, es primordial mantener una buena actitud, pensar o considerar los errores como  fuente de sabiduría, de aprendizaje y de conocimiento, una oportunidad. Los errores nos recuerdan que no somos infalibles, que siempre vamos a ignorar algo, que no podemos saberlo todo y que sin errores tampoco habría aciertos, y porque además nadie es perfecto.

http://www.tiempoterapeutico.es

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: