La situación emocional del lactante (Melanie Klein)

MadreHijoKlimtEl primer objeto de amor y odio del lactante, su madre, es deseado y odiado a la vez con toda la fuerza e intensidad características de las tempranas necesidades del niño. Al principio ama a su madre cuando ésta satisface sus necesidades de nutrición, calmando sus sensaciones de hambre y proporcionándole placer sensual mediante el estímulo que experimenta su boca al succionar el pecho. Esta gratificación forma parte esencial de su sexualidad, de la que en realidad constituye la primera expresión. Pero cuando el niño tiene hambre y no se lo gratifica, o cuando siente molestias o dolor físico, la situación cambia bruscamente. Se despierta su odio y su agresión y lo dominan impulsos de destruir a la misma persona que es objeto de sus deseos y que en su mente está vinculada a todas sus experiencias, buenas y malas. (…)

El medio primario e inmediato de aliviar al lactante de la dolorosa situación de hambre, odio, tensión y temor es la satisfacción de sus deseos por la madre. La temporaria seguridad obtenida al recibir gratificación incrementa grandemente la gratificación en si; de este modo la seguridad se transforma en un importante componente de la satisfacción de recibir amor.
Esto se aplica a las formas de amor más simples y a sus manifestaciones elaboradas, tanto al niño como al adulto. Nuestra madre desempeña un papel duradero en nuestra mente porque ella fue la que primero satisfizo todas nuestras necesidades de autopreservación y nuestros deseos sensuales, proporcionándonos seguridad, aunque los diversos modos en que esta influencia actúa y las formas que a veces toma no resulten muy obvios en una etapa ulterior. (…)

La parte importante que desempeña el padre en la vida emocional del niño influye también en todas las relaciones de amor posteriores y en todas las asociaciones humanas. Pero el primer lazo infantil con él, como figura gratificante, amistosa y protectora, está parcialmente basado en la relación con la madre.

(Párrafos extraídos de “Amor, culpa y separación” de 1937)

Análisis de Tiempo Terapéutico:

Teniendo en cuenta el paradigma de M. Klein desde donde desarrolla y propone su teoría, pensamos que es importante tener en cuenta la manera cómo se van configurando desde muy tempranas edades, los estados y sensaciones más angustiantes, los mismos que provienen de la propia madre que pese a su entrega de los primeros meses (como por ejemplo el acto de alimentarle), por alguna razón no puede satisfacer por completo la necesidad del niño y es así que las sensaciones que surgen se tornan penosas, destructivas, agresivas y por ende resultan insoportables, configurando el Yo un sentimiento de relativa seguridad que abre el camino a la angustia depresiva. El proceso que sigue es complejo y está ligado a los mecanismos que entran en juego, como conciliación de los aspectos bueno y malo de un mismo objeto, la introyección progresiva de la madre como objeto total que genera inquietud y dolor ante la destrucción posible de ese objeto. Mentalmente esta lucha de amor y odio persistirá toda la vida
Por estas razones pensamos que es muy importante la actitud amorosa y comprensiva de la madre durante estos períodos. Su grado de conexión con el niño permitirá a éste diferenciarse de ella (su madre) e iniciar un proceso de simbolización gradual de su propia soledad (separación). En otras palabras, permitirá una adecuada estructuración del Yo del bebé.

 

Grabado:
Gustav Klimt

http://www.tiempoterapeutico.es

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